Aug 08 2008
Sólo hablarán de nosotros cuando nos matemos
Y lo harán mal.
El título de este post es un homenaje a la excelente película de Agustín Díaz Yanes, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, pero adaptado al caso: en los medios generalistas sólo se acuerdan de los alpinistas cuando se matan, y generalmente mal.
Para ser honestos, he de decir que también se acuerdan cuando alguien hace algo que suena espectacular aunque carezca de todo interés deportivo o montañero. Suelen funcionar cosas como Fulanito hace su trigésimo cuarto ochomil, aunque sólo haya catorce y los haya hecho por las rutas normales.
Y esta reflexión no es casual, claro. Viene a cuento de un artículo que he leído estos días en El Mundo sobre el reciente accidente del K2, de David Torres, autor de un libro con nombre de ochomil, que creo que incluso anda por mis estanterías pendiente de ser leído, y cuya relación con la montaña es más bien tangencial (como él mismo reconoce en su blog).
Tanto su artículo como su blog demuestran que su conocimiento es de oídas y me indigna personalmente que se erija en juez de cosas que desconoce. Es muy común que escribamos, juzguemos y valoremos desde el desconocimiento, pero sólo alguien que ha sentido el picor, la desazón y la llamada de la cima puede comprender por qué, a veces, asumimos el error a cambio de ella.
Es una estupidez, pero sólo a un número de personas que podría contar con los dedos de mi mano les permitiría juzgarme por ello.
Los accidentes casi siempre tienen origen en algún tipo de error, pero el tono de su artículo y de su post al respecto denota muy poco respeto por las víctimas, por el alpinismo en general y por todo aquel que no puede, en algún momento, resistir la llamada de la selva.
Afortunadamente, alguna voz autorizada se ha manifestado en favor de los montañeros expertos (que no señoritos) que erraron y pagaron por ello con su vida en el K2.
Quizá, algún día, la prensa deportiva o generalista, en estos días de verano en los que el periódico viene tan delgado, hable de los cientos de miles de montañeros españoles que no se matan.. e, incluso, de aquellos que llegan a niveles de excelencia internacional de otros grandes, sólo que no llegan a fin de mes.
Por cierto, muy diferente la cobertura de medios serios como el New York Times, con mención especial a su gráfico interactivo.







Escalamos bastante ambos días, en total y entre todos unas 18 vías, incluyendo un 6c/c+, un par de 6b, varios 6a y 6a+ y unos cuantos V y V+. Como hacía tiempo que no escalaba, al menos en cantidad… y en calidad, porque la caliza de Espiel es muy rica, compacta y, todavía, poco lavada en general. Además muchas vías están por encima de los 25 m. lo que hace más satisfactorio el recorrido.









