Una gripe galopante desde hace tres semanas, la lluvia, la organización familiar porque mi mujer se acaba de poner a trabajar (gran noticia, ¡su primer trabajo como actriz profesional!: Los monólogos de la vagina, id a verla quién me lea), y algo de trabajo descolocado me tienen en el dique seco.
Lamentablemente ni montaña ni rocódromo. Quizá ha sido gafe el asunto del nuevo arnés, pero en fin.
Ahora en mi mente está organizar un poco el club, que lo tengo abandonado, y hacer planes por si tengo un golpe de suerte o de capacidad organizativa.