Nos conjuramos contra el Espigüete Rober, Pedro, Alberto y yo. Pero el mal tiempo se conjuró contra nosotros y nos obligó a buscar un plan B para aprovechar dos días de vacaciones justo después de Semana Santa. Era lo que Pedro llamó nuestra Post-Semana Santa y tocaba huir hacia el sur para escalar al sol.
El lugar elegido: Espiel.
Yo estuve hace ya unos años, un par de días, de pasada con mi mujer y una amiga. Aprovechamos para escalar dos o tres vías y para maravillarnos del estupendo refugio que han hecho con la antigua estación. Pero la verdad es que le saqué poco jugo.
Esta vez salió todo estupendamente.
Conocimos a Vicente Granado que nos mostró la escuela como sólo puede hacerlo el padre de la criatura: con mimo y meticulosidad.
Escalamos bastante ambos días, en total y entre todos unas 18 vías, incluyendo un 6c/c+, un par de 6b, varios 6a y 6a+ y unos cuantos V y V+. Como hacía tiempo que no escalaba, al menos en cantidad… y en calidad, porque la caliza de Espiel es muy rica, compacta y, todavía, poco lavada en general. Además muchas vías están por encima de los 25 m. lo que hace más satisfactorio el recorrido.
El grado es bastante homogéneo y benevolente ante la duda aunque no está regalado en ningún caso (salvo error u omisión).
En lo personal fue doblemente satisfactorio porque encadené a vista algunas vías muy interesantes, entre ellas un 6b de 10 m. llamado La Canija (en la foto de la derecha) y un 6c/c+ de 8 m. llamado Si disen que disan en no fuendo.
Sólo un par de puntos negativos: Vicente, cuando nos despedimos, nos decotó el 6c/c+ a 6b/b+ (pero me da igual porque yo he decidido contarlo como 6c por extramotivarme un poco) y Pedro, Alberto y Rober no pararon de reirse de mi camisa homenaje a la escalada de los 50 que me he comprado para escalar (decían que me había uniformado en Coronel Tapioca para salir al monte).
Las fotos (las mías, mientras no me pasen las del resto) están en Flickr.
La conclusión es que Espiel bien vale un tiento… o dos…



