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Madclimber en el tercer largo de la vía Chopper en el Mallo Pisón, Riglos
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Madclimber en el tercer largo de la vía Chopper en el Mallo Pisón, Riglos
Mi pié mejoró lo suficiente, aunque no tanto como para que esté completamente bien. Sin embargo, el ansia pudo conmigo y salí a escalar el domingo con Nell, Belén, Yago, Cristina y Vlady. Fuimos a una zona próxima a El Boalo que Tino Núñez (el escalador, aperturista y escritor de guías, no éste)reseña en uno de sus libros, Escaladas en la Comunidad de Madrid y alrededores. Como ellos lo cuentan y bastante bien, yo sólo voy a poner un vídeo que me hizo Belén en la primera vía que hicimos.
Madclimber escalando en el Boalo from Ramón Puchades on Vimeo.
El pie funcionó bien, aunque no pude evitar que me doliera a momentos.
Como iba bien, me fui a jugar al baloncesto el martes.. y siguió bien. Al menos razonablemente bien, aunque sigue doliendo.
Y, en especial para Pep y para Granota, en honor a su mes de los pies, la última foto de este post.

El camino de los pies
Prometía el fin de semana: el sábado escalada en el Barranco de la Hoz y el domingo tranquilidad familiar y puede que paseo por el rastro.
Al final, tuve que renunciar a la escalada porque unas molestias que tenía desde hacía tiempo en el pie deredho han terminado por convertirse en una artritis (que no artrosis) que me procuraba un dolor terrible.

Como la vía elegida en el Barranco de la Hoz era Pañoleta Blanca, parecía bastante evidente que iba a tener que apretar y, seguramente, empotrar el pie. Así que decidí tras muchas dudas y una visita deseseperada al fisioterapeuta, que no iría a escalar. Sobre todo porque era evidente lo que me dijo el Fisio: No te vas a procurar una lesión irrevesible, pero será imposible que escales sin dolor… sin mucho dolor.
Al parecer fue una buena decisión por las noticias que me han llegado hoy de uno de los compañeros de cordada, Vlady, pero eso es otra historia.
En definitiva: aquí estoy, afilando mis planes y reposando con el ánimo de mejorar lo suficiente para poder escalar el próximo fin de semana y, afortunadamente, parece que surte efecto.
Este domingo, por fin, cayó una nueva clásica de la zona centro largamente esperada: El Espolón Manolín, teóricamente V+ y 215 mts., del Pico de la Miel en La Cabrera.
Ya hice, hace tiempo, un intento con Rober pero un error en la aproximación, unido a una buena cantidad de gente en su base haciendo cola nos llevó a la vía Piloto (6a [V+/A0], 160 m.). Y, ahora sí, y por supuesto con Rober, nos fuimos tras algunas dudas entre La Pedriza y La Cabrera, a intentar entrar en la vía los primeros. ¡Y lo conseguimos pese a tomarnos con calma un interesante desayuno!

Satisfechos en la cumbre del Pico de la Miel tras escalar el Espolón.
La vía está reseñada de modo diverso en Internet (en Escaladores de la Cabrera, en Todo Vertical, en A5 Lunnis, por citar algunas de ellas) y en las dos guías que tengo: la clásica de Guía de Escaladas de La Sierra de la Cabrera y las 100 mejores escaladas de la Zona Centro. Pero tras escalar la vía con la orientación de algunos amables habituales de la zona con los que nos cruzamos, he llegado a la conclusión de que ninguna es buena por completo.


Nosotros nos fuimos allí con el libro de Las 100 mejores [...], pero teníamos dudas sobre el itinerario del cuarto largo que, efectívamente no es el adecuado. Al final, el itinerario que nos recomendaron coincide con el croquis de Escaladores de La Cabrera, pero los grados se ajustan más a la reseña de Todo Vertical, salvo el último largo en el que me quedo con la graduación del libro de Las 100 mejores [...]. En definitiva: L1 IV, L2 IV+, L3 V, L4 V+, L5 6a (y esto es absolutamente subjetivo, claro).
La vía es probablemente una de las más bonitas que he escalado y tiene un largo, el famoso cuarto largo de placa vertical, que es posiblemente uno de los mejores largos que he escalado jamás. La recomiendo encarecidamente y no descarto repetirla, por supuesto.