February 25th, 2010

Material de escalada español

Merced a una reciente conversación vía Facebook con Joan Quintana, algunas de cuyas guías adornan mis estanterías, me he planteado hacer un repaso a mi material para localizar todo aquello Branded in Spain. Es cierto que soy un fiel cliente de Black Diamond Equipment y que Petzl, Beal o Grivel gozan de mi entera confianza. Sin embargo, tenemos en España unas cuantas marcas que compiten más que dignamente con grandes marcas internacionales, aunque lamentablemente, la innovación y el diseño siguen siendo importantes lacras en todo nuestro tejido empresarial y, por tanto, también en el del material de montaña.

Dicho esto, me gustaría glosar algunas de las marcas más relevantes de nuestra patria chica.

Escalando confortablemente en Bielsa con mi forro Trangoworld y mis pantalones Soloclimb

Escalando confortablemente en Bielsa con mi forro Trangoworld y mis pantalones Soloclimb

En primer lugar las que he utilizado y que me han dejado muy contento y que pondré por orden alfabético para evitar suspicacias. Digamos que es el podio aunque no son sólo tres:

  • Bestard. Es un gran fabricante de botas que no está lo suficientemente valorado. Sigo utilizando unas cletas con relleno de Thinsulate y suela Vibram desde hace ya ni sé cuántos años. El único problema que tienen esas botas es el relleno, que da demasiado calor para el final de la primavera y claro, en invierno, utilizo más las botas de plástico. Aún así, voy a jubilar en breve otras botas y las sustituiré previsiblemente por unas nuevas Bestard.
  • Buff. Podría ser la prenda tonta de la semana, pero la verdad es que desde que me coloqué el primero, no sé si comprado o regalado, no salgo al monte sin él. Tanto para proteger el cuello frente al frío (es un complemento perfecto cuando por el calor necesitas abrir la chaquetilla) como a modo de gorro (insustituible en primavera y verano debajo del casco), se ha revelado magnífico. Rápido de secar, flexible y cómodo.
  • Diamir. Me regalaron en 1997 y todavía conservo esperando poder usarlo como merece, en una expedición a Alpes o Andes, un saco Diamir Nanga Parbat, de pluma. Creo que es ese modelo, porque sigue igualito (y sin necesidad de mejorar). Un producto a un precio muy competitivo y con unas prestaciones excelentes.
  • Roca. No era una marca que me gustara demasiado. Yo siempre había usado cuerdas Beal, salvo una Edelweiss que me salió maravillosa, y me parecían cuerdas abrasivas y duras cuando usaba las de mis amigos. Sin embargo, por pura estética elegí Roca para adquirir una cuerda de 70 m y de 9,1 mm. de color negro. El resultado es que he detectado una considerable mejora en el tacto, el uso y parece que en las prestaciones de las nuevas cuerdas de Roca. Todos podemos mejorar y Roca parece haberse aplicado en ello.
  • Soloclimb. No suelo tener muchas cosas pero me acompaña de algún modo desde que empecé a escalar, con unas mallas míticas de color verde y que eran resistentes, elásticas, frescas, calientes y secaban rápido. Las usaba hasta en primavera para la nieve. Ahora utilizo un prototipo de un pantalón de invierno que casi me regaló Francisco Aguado cuando intentaba venderle mis servicios profesionales. Estoy más que satisfecho y seguiré utilizando Soloclimb. Además, con la incorporación de José Isidro Gordito al equipo, las prendas parecen haberse beneficiado de un toque de frescura.
  • Trango world. Es una marca que ha entendido las nuevas tendencias de la ropa de montaña sacrificando cierta durabilidad a cambio de diseño y moda. Yo tengo un pantalón de escalada de loneta, clásico y un magnífico forro polar cortavientos que es una de mis prendas favoritas en cualquier actividad. En multitud de ocasiones ha sustiuido exitosamente al impermeable con temas de viento e incluso de nevadas ligeras. Adoro ese forro polar que, además de sentarme bien (esto es, obviamente, una apreciación subjetiva), es terriblemente eficaz y versátil.

Ahora van las que he utilizado y que son interesantes porque ofrecen suficiente calidad pero que creo que pueden mejorar en diseño e innovación (lo cual sería una magnífica noticia):

  • Altus. Sólo he utilizado sus mochilas y son resistentes y los modelos más modernos parecen también bastante versátiles. Pero de nuevo tienen un problema para competir en diseño con otros competidores europeos o norteamericanos.
  • Faders y Fixe, porque se han unido desde abril de 2009 para formar una de las mayores compañías españolas del sector, como dicen ellos en su propia web. Hace ya mucho que no compro mosquetones Faders aunque conservo los primeros que compré. Y lo cierto es que siguen dando buen servicio aunque siempre dudo si debería jubilarlos ya únicamente para tareas accesorias. Recuerdo la primera vez que los utilicé en artificial, al abrirlos con peso no volvían a cerrar. Seguro que eso ya lo han mejorado, pero su diseño frente a otros competidores hace que no me anime a regresar por ahora.
  • Boreal. Algo ha pasado con Boreal, al menos en mi cabeza. Era un feliz y apasionado usuario de pies de gato y botas Boreal. Mis primeros pies de gatos fueron unos ninja que amé con locura, luego los láser que, probablemente fueron los mejor que he tenido jamás. Y también usé botas con gusto. Pero cambiaron la horma de los pies de gato y el segundo (o el tercero, no recuerdo bien) par de láser ya no funcionaban igual. También cambiaron la suela de las botas y en el siguiente par que adquirí caminaba con una sensación rara y en tramos rocosos tenía poca estabilidad. Sigue siendo una gran marca, pero no me convence.

Ahora es el turno de una lista sobre la que no tengo opinión porque mi aproximación en todos estos años ha sido mucho más tangencial o nula, pero que nunca han sido capaces de captar mi atención: Artiach (tiendas y material de acampada), Chiruca (botas), Inesca (mochilas, sacos y ropa), Isard (guantes de escalada), La Artesana (gorros y calcetines), Laken (cantimploras y bidones), Tenaya (pies de gato) y Ternua (ropa técnica).

No pretende ser una lista exhaustiva, sé que hay más seguro, y si alguien lee esto que me perdone por las que me he dejado (y si se anima, que las apunte en los comentarios que para eso están), pero estas son las que acampan en mi mente.

Piolet maza Cryo de e-climb

Piolet maza Cryo de e-climb

Todas menos una marca que he dejado para el final y que tiene que ver con la conversación a la que aludía al principio del post. Una que es especialmente singular porque me parece que es un proyecto arriesgado. Un proyecto que cumple con los requisitos de innovación y diseño que creo que ofrecen un camino de consolidación y crecimiento en los tiempos que corren (aunque por sí solo no es una garantía de éxito, claro). Se trata de e-climb, una apuesta de hace ya unos años de la que participa dos de los máximos exponentes de la escalada en invernal en España, de los que hacían goulotes y cascadas míticas cuando aquí hacían hielo de alto nivel cuatro gatos: Carles Gusi y Joan Quintana.

Ambos, con 30 años de experiencia de glaciarismo han diseñado un conjunto de herramientas para escalada invernal innovadoras y muy diferentes a otros productos del mercado, como los tornillos de puntera recambiable, que me llaman poderosamente la atención.

Cuando , como ya he dicho, hace unos días conversaba con Joan Quintana a través de Facebook y, amablemente me decía que cualquiera, en su nivel, puede utilizar sus herramientas, lo que es una buena noticia para todos los que vivimos en el imperio de las sensaciones gélidas suaves.

Tras este exhaustivo repaso, espero que, como decía hace poco en Twitter, algún fabricante español se anime a patrocinarme todos los proyectos mediocres que tengo por delante. Seguro que los comparto con más gente que los grandes escaladores los suyos :-)

February 10th, 2010

Hielo con amigos en la boca norte del túnel de Bielsa

El sábado en Pineta. Foto: Vlady

Teníamos el plan el último fin de semana de enero: intentar hacer hielo “deportivo” para entrenar y consolidar nuestro nivel de escalada invernal. El núcleo duro éramos Vlady y yo, y estábamos intentando liar a unos cuantos amigos. Finalmente, entre la mala predicción meteorológica y diversos desencuentros de agenda, el grupo se quedó en cuatro personas: Vlady, Rober, Nell y yo y el objetivo: las cascadas de fácil acceso de la zona del túnel de Bielsa.

El inicio fue complejo porque teníamos que coincidir todos en algún lado, con diferentes horarios y cada uno saliendo desde una punta de Madrid. Y para colmo, descubro que mis crampones de hielo están rotos: el vástago que une la varilla central y la parte delantera del crampón está cizallado a la altura de la rosca y no parece fácil encontrar un tornillo de sustitución. Así que tengo una estupenda idea: ir a comprarme unos crampones nuevos, como ya tenía previsto hacer un poco más adelante. El premio de consolación era un repuesto, pero buscaba los nuevos Cyborg de Black Diamond. Al final no pudo ser y me tuve que conformar con unos magníficos Rambo 4, de Grivel que luego funcionaron estupendamente todo el fin de semana y que, ahora, estoy convencido de que son mejores que los que buscaba inicialmente.

No obstante eso, que llevó más tiempo del deseado, se unió a que le di mal las indicaciones del punto de encuentro a Vlady para que yo solito fuera la causa de una salida con bastante retraso. Y para redondar, un error de itinerario y una copiosa nevada en el Puerto de Cotefablo nos dejó en el Refugio de Pineta pasadas las cuatro de la madrugada. Tras meter Rober y yo un pie cada uno en un charco cercano al refugio, conseguimos meternos en las literas, dejando a Vlady y a Nell en la furgoneta.

Evidentemente no madrugamos.

Emplazando un tornillo en el resalte del fondo. Foto: Vlady

Emplazando un tornillo en el resalte del fondo. Foto: Vlady

Como estaba previsto, hay mucha gente en la boca norte: fácil aproximación y hielo seguro. Aún así, encontramos un hueco en los resaltes del fondo: una columna convertida en “free standing” porque se ha roto en la base es nuestro primer objetivo. Aunque parece bastante vertical al principio me animo a intentarlo porque es un tramo corto. Funciona. Me siento bastante seguro colocando los tornillos y disfrutando de un hielo de bastante calidad, poco estalladizo y gancheable por las huellas de las cordadas anteriores.

Detrás de mi escala toda la tropa. Para Nell y Vlady es la segunda o la tercera vez y para Rober, la primera vez después de la aventura del Ben Nevis. Parece que todos tienen buenas sensaciones y lo disfrutan. Vlady, más aguerrido decide con unos pocos tornillos que no hemos gastado darle a un pequeño resalte vertical a la derecha que luego recorre una rampa de unos 60º de hielo y algo de nieve encima hasta la reunión. Lo resuelve sin problemas y luego lo probamos Rober y yo también de primero. Para Rober supone un agradable reencuentro con la escalada en hielo de primero que disfruta y le devuelve confianza perdida.

Nell en los resaltes del fondo aguantando la nevada. Foto: Rober

Nell en los resaltes del fondo aguantando la nevada. Foto: Rober

El día se cierra con una buena velada de refugio y un copioso menú. Todos terminamos durmiendo dentro de él, después de reponernos del susto que nos dieron llamando a voces a Vlady para ponerse al teléfono.

El domingo iba a ser corto pues, de nuevo, nos abstuvimos de madrugar y, además, teníamos que volver pronto a Madrid. Pero abandonamos los últimos el Refugio de Pineta, donde nos ofrecieron un trato exquisito y una estupenda cena, para acercarnos de nuevo a la boca norte del túnel con La Dorada en mente.

Rober peleando con los últimos tramos de La Dorada. Foto: Nell

Rober peleando con los últimos tramos de La Dorada. Foto: Nell

Al llegar estaba libre, así que me metí sin pensarlo demasiado no fuera a arrepentirme. Esta vez ya estábamos hablando de una escalada seria y no de un resalte de unos pocos metros.

Empecé bastante cómodo aunque el primer tornillo que emplacé no quedó “maravilloso”. La cascada estaba resultando algo trabajosa sobre todo porque mi nivel en hielo es escaso y mi hábito más, pero todo iba bien.. hasta que, al golpear, saltó un gran trozo de hielo y toda la cascada crujió sonoramente. Mi vecino de cascada, de una cordada que estaba en La Americana, a mi izquierda, también exclamó “¿lo has oído?”. Todos lo habíamos oído. Ante mis ojos había un corte de un par de dedos que separaba la parte por la que yo escalaba de la parte superior de la cascada. Así que me puse cómodo y emplacé un tornillo a mi izquierda que resultó difícil de enroscar: buena señal. Continué de puntillas y con más miedo que vergüenza hasta el descuelgue donde, por fin, respiré.

El resto del día discurrió entre fotos, aseguramiento al resto del grupo, quienes me elogiaban inmerecidamente al bajar porque me aprecian y, sobre todo, por su poca experiencia.

Entusiasmados por haber sacado petróleo de un fin de semana que pintaba mal, predecía mal (nevadas y lluvias) y empezó mal, nos volvimos a Madrid entre control y control de la policía buscando etarras.

Vlady en el último resalte de La Dorada. Foto: Rober

Vlady en el último resalte de La Dorada. Foto: Rober

Lo mejor, como siempre, la escapada con buenos compañeros y, en especial, con Rober con quién hacía mucho tiempo que no escalaba. Es un muy buen compañero de cordada y buen amigo al que le hacía falta un reencuentro feliz con la actividad invernal.

Primeros pasos en la Dorada. Foto: Nell

Primeros pasos en la Dorada. Foto: Nell

by madclimber | Posted in Escaladas, Invernal | 8 Comments » |













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