Parece mentira pero en casi 7 años viviendo en Madrid nunca había ido a La Cabrera a escalar. Hice un intento hace ya muchos años, con una amiga, volviendo de intentar el Urriello (ni lo vimos de la niebla que había) y camino de Valencia. Pero fue descorazonador porque no encontramos reseñas, ni tampoco dónde dormir, así que nos fuimos hacia Patones.
Y por fin, ¡el maleficio cayó!.
Nos fuimos Rober y yo, mano a mano, a escalar al Pico de la Miel con la intención de probar el Espolón Manolín (V+, 215 m.), pero con la infame guía que existe (lamentablemente no hay otra mejor), ni el camino está bien indicado, así que acabamos dando un rodeo y pasando más cerca de la vía Piloto. Además, desde la base de la Piloto se veía una buena cantidad de cordadas en nuestro objetivo inicial por lo que decidimos quedarnos donde estábamos.
Así que, ¡a por la vía Piloto! (6a [V+/A0], 160 m.)
El día fue magnífico y disfrutamos como unos gorrinos en una vía que se nos antojó sencilla por lo general, salvo el supuesto tramo de 6a de cuarto largo en el que, siguiendo los consejos de un par de cordadas con las que nos cruzamos, ni intentamos sacar en libre por lo lavado del asunto. Y lavado estaba, doy fe.
La vía muy bonita y con algunos tramos excepcionales aunque un poco discontínua en otros.
El remate, estupendo (ahí estoy yo en la foto), gracias a que una de las cordadas con la que nos cruzamos (encabezada por Narciso de Dios) nos recomendó hacer una variante por una fisurita más pequeña y aérea a la izquierda.
Un gran día y muchas ganas de volver. Tengo la sensación de que caerá pronto el Espolón Manolín.
Nos fuimos a ver a Dani y a su chica a Sigüenza. Un buen fin de semana, agradable, con niños y perros y con un poco de escalada.