Trabajo nuevo, cambio de oficina en mi empresa y dura pelea con la cacareada crisis.
¡Y, además, llueve!
Así que, poca actividad y cuando eso sucede no escribo y, si lo hago, es para recordar alguna actividad interesante y lejana en la memoria. En esta ocasión, una escalada al Ponoig, allá por el año 1995. La vía elegida fue Gorilas en la niebla, pero hoy, viendo el grado, tengo mis dudas de que fuera esa. Tendré que comprobarlo con mis compañeros de entonces.
